El mundo entero es una Bauhaus

19 de junio al 11 de agosto de 2019

El mundo entero es una Bauhaus

Stuttgart, 2. März 2018 – En abril de 2019 se conmemora el primer centenario de la fundación de la Bauhaus, la escuela que a durante su existencia, rica en vicisitudes, llegó a convertirse en un admirado y a la vez controvertido símbolo del diseño moderno y de la actitud vital propia de la vanguardia. A pesar de su corta trayectoria (1919 a 1933), repartida, además, entre tres sedes (Weimar, Dessau y Berlín), la Bauhaus encarna, como ninguna otra institución, el espíritu de la modernidad y de la puesta en marcha hacia un nuevo rumbo de la historia.

¿Qué hizo posible que la actividad de esta escuela, en la que llegaron a formarse unos 1.300 estudiantes, llegase a alcanzar tal grado de eficacia y que “Bauhaus“ se convirtiera en sinónimo de la transformación radical de la sociedad, del diseño y de las concepciones didácticas? ¿Qué elementos constituyen ese “mundo Bauhaus“ que hasta el día de hoy sigue inspirando la creación de obras de arquitectura y diseño?

El título de la exposición “El mundo entero es una Bauhaus“, tomado de una frase de Fritz Kuhr (1928), que fue alumno y después profesor de la escuela, refleja varios aspectos de la concepción y los objetivos de la muestra. Juega, por una parte, con la idea de difuminación de los límites entre arte, artesanía y técnica, que fue promovida por Walter Gropius como objetivo del diseño en tanto que obra total y que posteriormente ejercería una profunda influencia en el conjunto de las prácticas sociales. Por otra parte, al hacer referencia al carácter itinerante de la exposición, la afirmación de Kuhr invita a indagar tanto en las relaciones de interdependencia como en las características que asume la modernidad en los diversos lugares de acogida de una exposición que se concibe a sí misma como un espacio estructurado para aprender. En este contexto se entiende, además, la presencia de comisarios invitados que han dedicado su labor de investigación y reflexión a los avatares de la vanguardia en México y Argentina.

El mundo entero es una Bauhaus“ se propone abordar de forma lo más amplia posible los aspectos arriba descritos, articulando su propuesta a través de ocho áreas temáticas centradas en el periodo que va de 1919 a 1933. El área denominada “La suspensión en el espacio“ permite apreciar manifestaciones de la Bauhaus tales como la tematización de la ingravidez llevada a cabo por sus miembros o las maneras en que el vidrio y los “esqueletos de acero“ hacen que la arquitectura pierda su materialidad física. En esta área se muestra, además, cómo, al adoptar la forma de una columna de aire, una silla pasa a convertirse en objetivo visionario del diseño. Bajo el título Experimentación se presentan objetos que son fruto de un estudio de las dimensiones y proporciones, orientado, además, a explorar tanto los límites del material como las posibilidades para la reproducción y elaboración en serie de las obras. En “Obra de arte total“ la atención se centra en la síntesis de todas las artes y también en la fusión que se lleva a cabo entre la ciencia y las artes, por una parte, y entre éstas y la vida, por otra. La vida cotidiana y las legendarias fiestas de la Bauhaus se abordan en la sección “Comunidad“ en base a importantes testimonios de la época. En el área temática titulada “El hombre nuevo“ se pone de manifiesto que la orientación política de la Bauhaus no solo estaba marcada por un cierto izquierdismo de carácter utópico. En este apartado se presentan concepciones del ser humano totalmente nuevas en su época, junto a otras que conllevaban una transformación radical de las condiciones concretas de la vida social. Mientras que “Arte, artesanía y técnica“ ofrece una mirada al interior de los talleres y a sus productos, en “Pedagogía radical“ se muestran la estructura y la dinámica de la enseñanza de la escuela. El área de “Encuentros“ permite apreciar las referencias interculturales que estuvieron presentes en la actividad de la Bauhaus a través de visitas y conferencias de invitados internacionales, del amplio fondo de la biblioteca de la escuela y, por supuesto, de la búsqueda de nuevas formas de expresión. De esto último dan testimonio las estrechas relaciones mantenidas con la escuela de arte Vjutemás de Moscú, así como los esfuerzos de Mies van der Rohe por ampliar la implantación internacional de la escuela a través de la colaboración con centros homólogos de los Estados Unidos.

Durante su breve periodo de existencia, la Bauhaus fue capaz de abordar las cuestiones planteadas por la vertiginosa industrialización de la sociedad alemana. Entre sus profesores se contaron artistas cuyas obras son puntos de referencia obligado de la modernidad. Creadores que, al emigrar, llevaron consigo el legado de la escuela a numerosas regiones del planeta. En base a fotografías, obras sobre papel, documentos, películas y objetos de diseño, la exposición ofrece una mirada al nacimiento, la configuración y el desarrollo de esta escuela, que más tarde se convertiría en una de las más importantes referencias históricas de la modernidad y, a la vez, en una de sus más eficaces fuentes de divulgación.

Comisario: Boris Friedewald; Escenografía: Ilke Penzlien, Interior, Berlin

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