El Edificio, la casa quinta de Raffo

10.02.2015 - 15:17

El Ingeniero Juan Alberto Capurro proyecta en 1870 una villa palladiana para el Dr. Juan Bautista Raffo, propietario del predio. El edificio es desde 1975 Monumento Histórico Nacional y testimonio vivo de aquellas villas de fines del siglo XIX.

El edificio que ocupa el Museo Blanes pertenece al período de desarrollo del siglo XIX de las quintas y villas del arroyo Miguelete de estilos historicistas. El Ingeniero Juan Alberto Capurro, formado en el Politécnico de Turín, proyecta en 1870 una villa para el Dr. Juan Bautista Raffo, propietario del predio. La quinta ocupa una manzana limitada por la Av. Millán, la calle Pierre Fossey y el arroyo Miguelete. Ésta se inspira en las villas italianas del Arq. Palladio y su jardín se organiza de acuerdo a las pautas de la paisajística francesa, en una indiscutible actitud ecléctica.

Pocos años después, en 1872, la quinta es adquirida por Clara García de Zúñiga. A partir de 1886 la quinta pasa por manos de distintos propietarios, siendo el último de ellos Augusto Morales. En 1929, el gobierno municipal de Montevideo la adquiere para destinarla a museo. Eugenio Baroffio es el arquitecto de las obras de reforma y ampliación. Baroffio mantiene y continúa el lenguaje ecléctico historicista del diseño original, dejando intacto el cuerpo frontal del edificio y construyendo dos grandes salas posteriores que rodean un claustro porticado. 

El edificio es desde 1975 Monumento Histórico Nacional y testimonio vivo de aquellas villas de fines del siglo XIX, rodeado de un jardín con valiosas especies vegetales en él, que aún hoy están en pie. Este pequeño parque es denominado El Jardín de los Artistas.

En 1991 la Asociación de Amigos del Museo Blanes crea el Espacio Cultural Barradas en las antiguas caballerizas de la villa, en el predio sobre la calle Pierre Fossey.

En 2001 se construye el Jardín Japonés detrás del edificio del Museo. Este jardín es diseñado por el paisajista japonés Haruho Leda.

Barrio del Prado

Los orígenes del Prado se remontan al período fundacional de Montevideo, cuando se establecen allí por designio de la planificación colonial, las huertas que abastecerían de frutas y verduras a la población de intramuros. Tomás Texeira, primer propietario del predio del actual Museo, integra el núcleo de las primeras familias que colonizan esas tierras para labranza, contribuyendo al rápido desarrollo de las chacras del Miguelete.

Aquellas huertas constituyen también y simultáneamente, residencias esporádicas para el descanso estival de los montevideanos, hasta que en los primeros años de la República, durante la Guerra Grande (1839 - 1851), el lugar es ocupado por las tropas y las familias que sitian Montevideo.

Pocos años después, el banquero francés José de Buschental, transforma una de aquellas huertas en la Quinta del Buen Retiro, equipada con árboles exóticos, pájaros y juegos de agua. Se inaugura así, sobre la segunda mitad del siglo XIX, la etapa de las villas y quintas del Miguelete, cuyas arquitecturas, ecléctico historicistas, son diseñadas por técnicos formados en Europa y sus jardines por paisajistas fundamentalmente franceses.

A fines del siglo XIX, la Intendencia de Montevideo adquiere el predio de la Quinta del Buen Retiro y establece el primer parque público de la ciudad, el que se amplía mediante sucesivas expropiaciones, hasta conformar el Parque del Prado.

Después de 1930, el proceso de expansión de la ciudad hacia la costa este, disminuye lentamente el protagonismo urbano del Prado y sus alrededores. Sin embargo, la significación histórica y ambiental del lugar, la actual concentración en él de instituciones museísticas, de enseñanza y comerciales, así como la aspiración de una ciudad integrada, han propiciado una política de recuperación del área por parte de la Intendencia de Montevideo, tendiendo a la afirmación de sus valores históricos y culturales.

Cronología

1727
El primer propietario del predio es Tomás Texeira, natural de las Islas Canarias, beneficiario del reparto de chacras que realiza Pedro Millán el 12 de marzo de 1727 por orden del Gobernador de Buenos Aires, Bruno Mauricio de Zabala.

1811 - 1818
La chacra ubicada junto al Paso de las Duranas cae en el abandono.

1818 - 1825
La chacra es convertida en tierra de propios del Cabildo, ocupada primero por la oficialidad portuguesa y luego arrendada fundamentalmente para siembra.

1828 - 1830
El Superior Gobierno del naciente estado vende las tierras públicas a sus arrendadores, otorgando los títulos legales. En estas condiciones, la vieja chacra del Paso de las Duranas es adquirida por Teresa Faggiani (1831) y Fernando Ocampo (1832), quien después la vende a Francisco Javier de Viana.

1867 - 1872
A la muerte de Francisco Javier de Viana, su esposa e hijos venden la chacra al Dr. Juan Bautista Raffo, quien adquiere además dos terrenos linderos. Edifica la magnífica villa estilo italiano, obra del ingeniero civil Juan Alberto Capurro.

1872 - 1885
Durante este período la propietaria de la quinta es Clara García de Zúñiga.

1886 - 1894
Deudas e hipotecas llevan a la quinta a manos de distintos propietarios. Finalmente, la adquiere Augusto Morales quien le devuelve la bella apariencia que aún hoy conserva.

1929
La Asamblea Representativa de Montevideo resuelve comprar la Quinta de Morales, con destino a Museo Municipal de Bellas Artes que se crea ese mismo año. En 1930, coincidiendo con la celebración del centenario del natalicio de pintor uruguayo Juan Manuel Blanes, se designa con su nombre al nuevo museo.

Cronología basada en el artículo de Alfredo Castellanos publicado en la Revista del Museo Blanes. Vol I. Nº 1.

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